Si llevas cuenta de los
delitos, Señor, ¿quién podrá salvarse? Pero de ti procede el perdón, Dios mío.
Oremos:
Te pedimos, Señor, que tu gracia continuamente nos preceda y acompañe, de
manera que estemos dispuestos a obrar siempre el bien.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.
Antes que cualquier otra cosa
fue creada la sabiduría
Lectura del libro del
Eclesiástico
1, 1-10
Toda sabiduría viene del Señor y
está con él por siempre. ¿Quién puede contar la arena de las playas, las gotas
de la lluvia y los días de la eternidad? ¿Quién puede medir la altura de los
cielos, la anchura de la tierra, el abismo y la sabiduría?
Antes de todo fue creada la sabiduría, la inteligente prudencia desde la
eternidad. ¿A quién fue revelada la raíz de la sabiduría? ¿Quién conoce sus
posibilidades?
Sólo hay uno sabio y muy temible: el Señor que se sienta en su trono; él fue
quien creó la sabiduría, la vio, la midió y la derramó sobre todas sus obras,
sobre todos los vivientes como don suyo; fue él quién se la brindó a los que lo
aman.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Sal 92, 1ab.1c-2.5
Señor, tú eres nuestro rey.
Dóminus regnávit, decórem
indútus est.
El Señor es rey; está vestido
de esplendor; el Señor está vestido y rodeado de poder.
Señor, tú eres nuestro rey.
Dóminus regnávit, decórem
indútus est.
Firme e inconmovible está
Señor, tú eres nuestro rey.
Dóminus regnávit, decórem
indútus est.
Tus mandamientos son
inmutables, Señor, la santidad adorna tu templo por años sin fin.
Señor, tú eres nuestro rey.
Dóminus regnávit, decórem
indútus est.
Aleluya, aleluya.
Jesucristo, nuestro Salvador, ha vencido la muerte y ha hecho resplandecer la
vida por medio del Evangelio.
Salvator noster
Iesus Christus destruxit mortem, et illuminavit vita per Evangelium
Aleluya.
Creo, Señor, pero dame tú la fe que
me falta
† Lectura del santo Evangelio según
san Marcos
9, 14-29
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, cuando Jesús bajó de
la montaña y llegó adonde estaban los otros discípulos, vieron mucha gente
alrededor y a unos escribas discutiendo con ellos. Toda la gente, al verlo,
quedó sorprendida y corrió a saludarlo. Jesús les preguntó:
"¿De qué están discutiendo con ellos?"
Uno de entre la gente lecontestó:
"Maestro, te he traído a mi hijo, pues tiene un espíritu que lo ha dejado
mudo. Cada vez que se apodera de él, lo tira al suelo, le sale espuma por la
boca, le rechinan los dientes y se queda rígido. He pedido a tus discípulos que
lo expulsaran, pero no pudieron hacerlo".
Jesús les contestó:
"¡Generación incrédula! ¿Hasta cuándo tendré que estar con ustedes? ¿Hasta
cuándo tendré que soportarlos? Tráiganmelo".
Se lo trajeron y, en cuanto el espíritu vio a Jesús, sacudió violentamente al
muchacho, que cayó por tierra y se revolcaba arrojando espuma por
Entonces Jesús
"¿Cuánto tiempo hace que le sucede esto?"
El padre contestó:
"Desde pequeño. Y muchas veces lo ha tirado al fuego y al agua para acabar
con él. Si puedes hacer algo, compadécete de nosotros y ayúdanos".
Jesús le dijo:
"¿Qué es eso de "si puedes?"
Todo es posible para el que tiene fe".
El padre del muchacho gritó al instante:
"¡Creo, pero ayúdame a tener más fe!"
Jesús, viendo que se aglomeraba la gente, mandó salir al espíritu impuro,
diciéndole:
"Espíritu mudo y sordo, te ordeno que salgas y no vuelvas a entrar en
él".
Y el espíritu salió dando gritos y sacudiendo violentamente al muchacho que quedó
como muerto, de forma que muchos creían que había muerto. Pero Jesús, tomándolo
de la mano, lo levantó, y él se puso de pie.
Al entrar en casa, sus discípulos le preguntaron en privado:
"¿Por qué nosotros no pudimos expulsarlo?"
Les respondió:
"Esta clase de demonios no puede ser expulsada sino con la oración".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Con estas ofrendas, Señor, recibe las
súplicas de tus hijos para que esta Eucarístia,
celebrada con amor, nos lleve a la gloria del cielo.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Nuestra misma acción de gracias es un
don de Dios
En verdad es justo y necesario, es
nuestro deber y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre
santo, Dios todopoderoso y eterno.
Pues aunque no necesitas nuestra alabanza, ni nuestras bendiciones te
enriquecen, tú inspiras y haces tuya nuestra acción de gracias, para que nos
sirva de salvación, por Cristo, Señor nuestro.
A quien alaban los ángeles y los arcángeles, proclamando sin cesar:
[Misa]
Cuando el Señor se manifieste
seremos semejantes a él, porque le veremos tal cual es.
Oremos:
Dios soberano, te pedimos humildemente que, así como nos alimentas con el
Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, nos hagas participar de su naturaleza divina.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén
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